Paternidad sin violencia: - Coachdefamilia.com
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Paternidad sin violencia:

Paternidad sin violencia:
¿Cómo se mide la felicidad?
La felicidad es un estado, todos la deseamos, y obtenemos momentos de ella. ¿qué distingue a las personas felices de otras?
Que mantienen ese estado mas a menudo.
Todos necesitamos las mismas cosas. Todos tenemos sentimientos, Abrir el corazón, abrirlo a nuestros niños. ¿Cómo se hace el mundo mejor? Pues abriendo el corazón. Y no es tan sencillo, con los años nos endurecemos, nos acartonamos, nos hacemos “fuertes”. Hay que sobrevivir ¿verdad?
Hay trampa en esa forma de crecer, pensamos que ser fuerte es serlo todo el rato y todo el tiempo. Y la verdad es que somos vulnerables, frágiles y sensibles. Al menos a ratitos.
La buena noticia es que esto nos hace humanos, interdependientes, bondadosos, generosos, cercanos, cariñosos.
Me decía mi hijo pequeño: ¿Sabes mamá porque es bueno tener hijos?
Y lo dice mientras yo, entre otras mil cosas… cuadro las revisiones de pediatra, con las del dentista, pensando en la compra, que se ha perdido el chandal, que falta el libro de inglés, mientras hay restos de pasta de dientes y nocilla en sitios insospechados… y se ha roto un radiador, y mi trabajo y … uf, uf, no llego. (Nada grave, menos mal)
¿Sabes mamá porqué es bueno tener hijos?
Pues por que los niños damos besos, somos cariñosos, damos abrazos y queremos mucho a los demás.
Y en ese momento yo me doy cuenta, hago un click. Los niños son buenos porque nos abren el corazón. Al menos el mío.
Me recuerdan ese sentir profundo, cálido, se convierten en una mirada en lo mejor de la vida, en esta vida sin vida “propia”, sin tiempo para depilaciones, o estar mínimamente presentable.
Me doy cuenta de que puedo ser fuerte y vulnerable al mismo tiempo. Necesitar de apoyo cariño, cooperación, comprensión y aliento y también ser capaz de darlo aunque a ratos yo no lo sienta para mi. Ser vulnerable me hace humana, me abre el corazón, me hace fuerte. Tener hijos me hace mejor persona, a pesar el radiador o de la pasta de dientes.
A mi me parece que hablar y compartir sentimientos con nuestros niños nos abre el corazón, les enseña a ponerse en el lugar de los demás, les da permiso para ser fuertes y vulnerables y para pedir y dar apoyo cuando así lo sientan.

Es regalar Permiso a SER AMADO incondicionalmente.

Recuerda que para salir de la trampa antifelicidad “Todo /Nada, Siempre /Nunca”, puedes reconocer que tiene dos sentimientos al mismo tiempo, y sentirte fuerte y vulnerable al mismo tiempo.
Busca las necesidades y las estrategias, y olvídate de creencias absurdas como “Para ser fuerte tengo que serlo todo el rato , todo el tiempo”, o “ser vulnerable es malo y me hace débil”
¡En eso los niños son maestros por su autenticidad!

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