¿Hace falta castigar para conseguir que tu hijo estudie? Parte 2 - Coachdefamilia.com
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¿Hace falta castigar para conseguir que tu hijo estudie? Parte 2

Continuación del post de Febrero:

Píldoras de Coaching para padres:

¿Hace falta castigar para conseguir que tu hijo estudie? Parte 2ª…

 

Veamos ahora las posibles estrategias:

Estrategia 1: Castigar y o premiar a un niño o niña para que estudie, usar un modelo de esfuerzo a base de premios y castigos para disciplinar y forjar carácter. Recordemos la intención o el “para qué” último: Sentir confianza y seguridad interior y tener capacidad de elección.

 

Demos empatía a un niño a una niña de 9 años que afronta sus primeros deberes escolares de cierta intensidad. ¿Que siente? Si hago esto bien me premian, me quieren, soy digno de esta familia, si no hago esto bien, me castigan, soy un torpe o un vago, resto valor a mi familia. Y cuando estoy cansado, enfadado o desanimado, si no lo hago, ya no me quieren. Les decepciono. Me siento inseguro, no puedo elegir, haga lo que haga el niño desconfía de su criterio.

 

La estrategia 1 ¿apoya el para que final? El resultado puede ser rebeldía o sumisión, ¿Apoya esta estrategia la seguridad interior, el carácter y la capacidad de elección desde la seguridad interior?

 

Estrategia 2: Motivar, enseñar, dedicar muchas horas a  hacer los deberes juntos, asumir la responsabilidad del éxito escolar del hijo. Usar el modelo de “te enseño con mi ejemplo te doy muchas horas juntos para decirte así lo importante que son los estudios para mí”. ¿Qué mensaje mandamos? Los deberes se merecen mi tiempo y el tuyo. No confío en que lo logres sólo, no vales o vales menos que los demás. ¿que siente el niño? Cuando me encuentro sólo en clase sin papa o mama, me sientes seguro ya que llevo los deberes hechos y bien, me van a evaluar bien. Y por otro lado, siento que no lo puedo hacer sólo, que no voy a llegar a comprender esto y que me voy a pasar la tarde otra vez con lo mismo. Me siento agobiado, torpe. ¡Pero al menos estoy con mi mamá!. Mi mamá o mi papá están conmigo porque necesito ayuda.

 

¿Apoya esta estrategia la seguridad interior, el carácter y la capacidad de elección desde la seguridad interior?

 

Estrategia 3: Queremos atender el para qué ultimo y desde ahí construimos el cómo llegar a despertar el interés del niño en los estudios. Buscamos estrategias para dar seguridad, y cuando llega una situación de  incomodidad, damos presencia, compañía, damos seguridad, alentamos a que lo supere, nos interesa como se siente y que necesita, que sea el niño o niña el que exprese. Confiando en  que el o ella sabe mejor que nadie lo que está necesitando. Descubrimos la alegría de aprender una habilidad nueva, ponemos palabras a los sentimientos, hacemos peticiones concretas y asumibles. ¿quieres estudiar Cono ahora? ¿necesitas que te acompañe esta tarde con los deberes? ¿que ha sido lo más interesante de hoy en clase? ¿te resulta fácil el tema de hoy?

 

¿Apoya esta estrategia la seguridad interior, el carácter y la capacidad de elección desde la seguridad interior?

 

Ahora la madre o el padre, ya han explorado las propias necesidades antes de llegar a las soluciones, las estrategias, puede generar un comportamiento respecto al hijo cuidando desde la intención y no desde la estrategia. Se basa a un mayor conocimiento. Esta es la riqueza del coaching.

 

El Coaching no es un mapa, no es una estrategia, no da soluciones. Permite que tu encuentres tus respuestas explorando la realidad o lo que los coachs llamamos territorio, no los mapas. Hacer Coaching es construir desde lo que tiene sentido para nosotros, desde nuestro nivel de conciencia y de responsabilidad.

 

Lo mejor de un proceso de Coaching de Familia es la identificación del Norte familiar, y la capacidad de cuestionarnos si las acciones concretas apoyan nuestro “para que”, nuestro sentido de la educación. Y esto es una carrera de fondo, necesitamos tenerlo presente, ayudarnos a nosotros en ser congruentes con los  valores de nuestro Norte, y sobre todo disfrutar muchísimo del camino, de las horas juntos, para alimentarnos y nutrirnos, para gozar de la conexión y del vínculo, asumiendo con muchísimo cariño nuestro proceso como personas también en desarrollo, y que cuando nace un niño, nace un padre o una madre y como dice Mafalda, ¡Nos graduamos el mismo día!

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